Fundada en octubre de 1594 por Don Luis Jufré de Loaysa y Meneses, el poblado fue llamado San Luis de Loyola Medina del Río Seco. Luego de sucesivos cambios de nombre, finalmente queda San Luis.
Desde las huellas del cretácico y las formaciones imponentes del Parque Nacional Sierra de las Quijadas al espíritu explorador de la búsqueda de oro en la mina La Carolina, es una tierra de contrastes, llena de huellas del pasado.
Los días no alcanzan para disfrutar de las serranías, los valles intensamente verdosos, las quebradas siempre soleadas, las termas que invitan al relax y un microclima – tercero en el mundo – que permite recorrerlos con una óptima temperatura.
Los escenarios puntanos son ideales para los deportes de aventura o, simplemente, relajarse y dejar fluir los deseos de paz que no habita en las grandes ciudades. Los lugares son aptos para la práctica de diferentes actividades: rappel y tirolesa en las quebradas naturales; trekking por senderos y rincones escondidos; cabalgatas por las sierras, ríos y arroyos de singular belleza; o bien parapente desde las altas cumbres.
Su temperatura media anual es de 16,6°, con máximas de hasta 31°; la media del mes más frío (julio) es de 8,9°, pudiendo bajar hasta los 3,8°.
La ciudad capital, San Luis, cierra el circuito turístico conocido como Sierras de San Luis. Fue fundada en el año 1594 y sus habitantes son conocidos como "puntanos", simplemente por la Punta de los Venados, extremo sur de la sierra.
Históricamente ha sido y sigue siendo el nudo de comunicaciones entre el sector pampeano y la ciudad de Mendoza. Nació como hito y parada en el camino real entre Santiago de Chile y Buenos Aires.


Ubicada al pie de las sierras, en el extremo “Punta de los Venados”, la ciudad de San Luis, funciona como un polo de atracción turística agraciada por la belleza de sus alrededores y la calidez de su centro urbano. Un clima propicio y amplia gama de actividades consuman la propuesta de esta capital puntana.
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